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La pesca en México: valor, riesgos y amenazas climáticas*

La pesca en México: valor, riesgos y amenazas climáticas*

por Daniel Bernardo Lluch Cota •  Salvador E. Lluch Cota •  Christian J. Salvadeo •  Romeo Saldívar Lucio  •  Germán Ponce Díaz | Oct 25, 2023 | Espejo, No. 7 Océano y Cambio Climático

La pesca es una de las principales actividades productivas primarias en el mundo; genera unos 90 millones de toneladas de alimentos cada año y emplea a alrededor de 38 millones de personas. A diferencia de otras actividades primarias, como la agricultura y la acuicultura, depende de las poblaciones silvestres de las diferentes especies de captura, y es por ello más sensible a los cambios ambientales en los ecosistemas acuáticos.

México ocupa el puesto 16 a nivel mundial en producción pesquera, con alrededor de 2 millones de toneladas anuales, y esta actividad emplea a unas 160 mil personas. Alrededor del 80% de las capturas proviene de la costa del Pacífico, principalmente del Golfo de California y la costa oeste de la Península de Baja California, donde se obtienen grandes volúmenes de camarones, sardinas, atunes y calamar gigante, así como capturas menores pero muy valiosas de abulones, langostas y almejas. Para muchas comunidades costeras, la pesca es fundamental.

Ello es posible por ciertos procesos oceánicos particulares; por ejemplo, los vientos noroestes, que normalmente soplan a lo largo de la costa occidental de la península y continental del Golfo de California, mezclan el agua del océano de manera que los nutrientes del fondo llegan a la superficie, lo que permite el desarrollo de grandes cantidades de microalgas que son la base alimenticia de otras especies.

No obstante, existen otros procesos naturales que afectan a los ecosistemas marinos de la región. Tal es el caso de los eventos de El Niño, que en algunos años generan calentamiento del océano y colapsan la productividad de microalgas, afectando a la fauna marina en general. Más aún, hay otros ciclos naturales como la Oscilación Decadal del Pacífico, que alterna calentamientos y enfriamientos que se prolongan de diez a treinta años, y que tienen efectos de más largo plazo en la distribución y supervivencia de la fauna marina.

México ocupa el puesto 16 a nivel mundial en producción pesquera, con alrededor de 2 millones de toneladas anuales.

Hay una gran preocupación por cómo los ecosistemas marinos son afectados por el calentamiento global, un cambio a largo plazo debido a la quema de combustibles fósiles y la emisión de gases, como el bióxido de carbono, que atrapan el calor en la atmósfera. Este calentamiento global explica que, en diversos lugares de los océanos del mundo, se observen incrementos sostenidos de la temperatura. 

Si bien dichas tendencias aún no se han identificado claramente en el Pacífico mexicano, se prevé que, en el futuro, el calentamiento global tendrá efectos que dependerán de las características de las diferentes especies.

Para el caso de especies altamente móviles, los efectos del calentamiento global pudieran ser relativamente menores. Por ejemplo, para las sardinas y el calamar, las proyecciones en general sugieren que sólo se modificarían levemente sus capturas (no obstante, algunos autores advierten que, pese a su movilidad, pudieran ocurrir disminuciones significativas en la abundancia de ambos recursos).

Para la pesquería de atún, se espera que los efectos a largo plazo sean similares a los observados durante los eventos de El Niño, en los que los cardúmenes que se forman son más dispersos y menos numerosos y, por tanto, más difíciles de pescar. En muchos casos, una respuesta esperable y directa de las especies móviles sería migrar al norte, en busca de temperaturas más adecuadas; ello se prevé, por ejemplo, para el camarón azul y el café.

Hay una gran preocupación por cómo los ecosistemas marinos están siendo afectados por el calentamiento global.

En cambio, para otras especies la respuesta puede ser más compleja: el futuro del camarón blanco, por ejemplo, es más incierto porque parte de su ciclo de vida ocurre en las lagunas costeras, y los efectos pueden depender también del cambio en los patrones de lluvia.

Otras especies son mucho menos móviles o, incluso, completamente sésiles, por lo que los organismos tienen menos posibilidades de migrar ante los cambios en el ambiente. Para estas especies, adaptar su distribución a las nuevas condiciones tendrá que ser el resultado de un proceso de selección natural a lo largo de varias generaciones, donde las larvas que se asienten en nuevas zonas más frías serán las que sobrevivan, a diferencia de las que se asienten en los sitios afectados por el calentamiento.

Ese es el escenario probable para el abulón, cuya distribución se prevé se recorra lentamente hacia el norte, al tiempo que los efectos adversos podrían reducir, aún más, las capturas en las próximas décadas. Otro caso es el de las almejas generosas, hoy día un importante recurso pesquero de alto valor, para el cual un calentamiento generalizado forzaría una redistribución que implicaría extinciones locales en las actuales zonas de pesca y, con suerte, un lento crecimiento de nuevos bancos en hábitats más templados (quizá más allá de nuestras fronteras) o en aguas más profundas y menos accesibles al pescador.

Aunque no todo son malas noticias (por ejemplo, una tendencia al calentamiento en las próximas décadas podría incrementar la abundancia de langostas en la región), en términos generales existe un consenso en el sentido de que el calentamiento global es una amenaza para la actividad pesquera en su conjunto.

¿Qué hacer para enfrentar el calentamiento global? Hay dos respuestas posibles: la mitigación y la adaptación.

¿Qué hacer? Al enfrentar el calentamiento global, hay dos respuestas posibles. La primera es la mitigación; esto es, disminuir o eliminar las causas que generan el calentamiento del planeta. Esto constituye un reto global, como lo es la atmósfera del planeta: de poco sirve disminuir la quema de combustibles fósiles en un sitio si, en otro lugar, las emisiones de bióxido de carbono se incrementan en la misma o mayor medida. De ahí la importancia de insistir en que todos los países se comprometan en foros y esfuerzos globales para reducir dichas emisiones (como el Acuerdo de París), y en que cumplan con esos compromisos, empezando por casa.

La segunda respuesta posible es la adaptación; es decir, encontrar nuevas formas en que las actividades sigan adelante pese a los efectos del calentamiento global. Para la pesca en general, la plena implementación del Código de Conducta para la Pesca Responsable de la Organización de las Naciones Unidas para la Pesca y la Alimentación (FAO) puede resultar la mejor estrategia.

La pesca industrial y costera deberá modificar sus sitios de pesca y sus especies objetivo, lo que requerirá de mayor capacidad de organización y de acuerdos entre los diferentes grupos y organizaciones que permitan la movilidad de las flotas. Es también aconsejable una participación más activa en foros internacionales, así como la cooperación entre regiones y países en la creación de redes de áreas marinas protegidas destinadas a mantener la conectividad y la biodiversidad.

No menos importante, la adaptación al calentamiento global demanda su detección y seguimiento, lo que hace indispensable contar con un sistema de información ágil y oportuno sobre los cambios ambientales, desde los eventos El Niño hasta las tendencias de largo plazo, tanto las de origen natural como las causadas por las actividades humanas.

* Adaptado de: Lluch‐Cota S.E., C. Salvadeo, D.B. Lluch‐Cota, R. Saldívar‐Lucio y G. Ponce-Díaz; 2018. Impacts of Climate Change on Mexican Pacific Fisheries. En: Phillips B.F. y M. Pérez-Ramírez (Eds.) Climate Change Impacts on Fisheries and Aquaculture: A Global Analysis, Volumen I, 1° Edición, John Wiley & Sons Ltd., 219-238.

1. Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste, S.C.

2. Conahcyt – Universidad Autónoma de Baja California Sur

3. Conahcyt – Centro de Investigación Científica y Educación Superior de Ensenada, Unidad La Paz

4. Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas, Instituto Politécnico Nacional

Daniel Bernardo Lluch Cota
Salvador E. Lluch Cota
Christian J. Salvadeo
Romeo Saldívar Lucio
Germán Ponce Díaz
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