contacto@obsidianadigital.mx

La economía de las adicciones y el fentanilo

La economía de las adicciones y el fentanilo

por Alfredo Camhaji •  Luis Miguel Galindo  •  | Feb 25, 2024 | Espejo, No. 8 Opioides

La atención apropiada a los problemas de adicciones en las sociedades modernas requiere una estrategia basada en la construcción de un sistema de salud universal y de calidad, en el que se reconozca que no son un asunto que sólo afecta a un pequeño grupo de la población, y que están relacionadas con condiciones económicas, sociales y psicológicas.

Una mala salud mental se asocia con situaciones laborales estresantes, discriminación, mandatos de género, exclusión social, modos de vida poco saludables, riesgos de violencia, deficiente salud física y con causas de carácter biológico (dependientes de factores genéticos o de desequilibrios bioquímicos cerebrales).

La atención a las adicciones requiere dejar atrás el modelo de desarrollo que construía un sistema de protección social, fundamentalmente contributivo, con tres pilares: salud, educación y pensiones; y debe incorporar a un cuarto pilar: un sistema de cuidados para infantes, adultos mayores y personas con vulnerabilidad.

En las sociedades modernas hay crecientes problemas de adicciones con consecuencias económicas y sociales relevantes, como sucede con las derivadas del consumo excesivo de alcohol, azúcar y drogas, de fumar tabaco y de los juegos de azar. Estas adicciones ocasionan efectos colaterales, conocidos como externalidades negativas, con costos directos e indirectos para los consumidores y para la sociedad.

Fumar ocasiona diversas externalidades negativas: cáncer de pulmón, bronquitis crónica, problemas del corazón e infartos cerebrales; tiene efectos negativos en mujeres embarazadas y en fumadores pasivos; reduce la esperanza de vida, con especial impacto en jóvenes, infantes y población con problemas de adicciones. Los costos estimados para Europa por consumo de tabaco son de entre 0.28% y 1.17% del PIB anual (Barrio et. al. 2017).

Los problemas de adicciones tienen consecuencias económicas y sociales relevantes.

En México, en 2020 se estimaba que aproximadamente 15 millones de mexicanos eran fumadores, de entre 12 y 65 años de edad, con una mortalidad de 63 mil 233 y una morbilidad de 429 mil 380 personas. Los costos directos de atención médica ascendían a 116 mil 151 millones de pesos y los costos indirectos a 71 mil 349 millones de pesos (Palacios, et al. 2020).

El consumo excesivo de alcohol se asocia a problemas de salud (cardiovasculares, en hígado, páncreas, riñones, ansiedad o depresión), baja en la productividad y ausentismo laboral, daños a la propiedad, problemas económicos, lesiones (suicidio, violencia interpersonal) y accidentes de tráfico y de otro tipo. En Estados Unidos se estiman costos por consumo excesivo de alcohol en 35% del precio de venta sin impuestos (Manning et al., 1989) y, en el Reino Unido, de 17% del precio de venta antes de agregar impuestos (Cnossen, 2005).

En México se estima que 27 millones de personas tienen alto consumo de alcohol, y que más de 4 millones cumplen con los criterios de abuso/dependencia. Las lesiones y la mortalidad prematura, consecuencia de su uso, son elevadas. Del total de defunciones por consumo de alcohol 10.8% corresponde a hombres y 2.6% a mujeres. Además, se asocia con enfermedades de trasmisión sexual como SIDA y hepatitis viral.

La adicción al azúcar contribuye al sobrepeso y la obesidad en México, ocasionando un aumento del registro de enfermedades crónico-degenerativas (como la hipertensión arterial y la diabetes) en millones de personas cuya calidad de vida se reduce por la pérdida de extremidades, ceguera progresiva, fatiga crónica y disfunción eréctil.

Estas dolencias incrementan los costos de tratamientos paliativos y del cuidado y la atención de por vida que requieren esos pacientes. Asombra la cantidad de niños y niñas que ya las padecen o están cerca de padecerlas. Todo esto tiene costos en medicamentos, atención, infraestructura, remedios y alimentos recomendados.

Los costos del consumo ilegal de fentanilo son extremadamente altos.

Las estimaciones muestran costos significativos derivados de las adicciones en México que no son un problema pequeño o marginal. Los impuestos especiales a cigarros, bebidas alcohólicas, refrescos y jugos con exceso de azúcar recaudaron 48 mil millones de pesos en 2022.

Un nuevo desafío: opioides

En este contexto, los opioides representan un nuevo desafío que incluye retos internacionales en las relaciones globales, en especial, con Estados Unidos. Los opioides tienen dos caras: son medicamentos, pero también drogas muy rentables que generan un alto nivel de adicción.

Son los analgésicos más eficaces para controlar el dolor agudo junto con el uso de morfina y tramadol; actúan rápido y van directo sobre los receptores cerebrales; se utilizan desde hace muchos años en cirugía, en el tratamiento de traumatismos, cuidados paliativos y atención del cáncer; por lo general son seguros cuando se toman por un período de tiempo corto y siguiendo las indicaciones del médico.

Sin embargo, también generan euforia, lo que puede llevar a la dependencia. Los efectos del fentanilo incluyen: felicidad extrema, aletargamiento, náuseas, confusión, estreñimiento, sedación, problemas para respirar y pérdida del conocimiento (NIDA, 2021). Se les atribuye más del 70% de las 500 mil muertes por drogas en el mundo. Sólo en Estados Unidos se registraron más de 112 mil muertes por sobredosis durante 2023.

El negocio de las drogas experimentó cambios significativos en los últimos años, al incrementarse el peso que tienen los recursos que generan en la economía legal e ilegal. La fabricación masiva de drogas sintéticas las vuelve mucho más rentables; los patrones de consumo se transformaron; y aumentó su disponibilidad de drogas a través de nuevas plataformas digitales.

La fabricación ilícita del fentanilo y de otros opioides análogos es fácil, barata y rápida, no requiere de grandes instalaciones, ni fuerza de trabajo o conocimientos sofisticados, y el crimen organizado gana miles de dólares con apenas un kilo, como señala el secretario de la Defensa Nacional de México1. En nuestro país, un kilo tiene un precio promedio de 5 mil dólares, que en Estados Unidos se vende hasta en 400 mil dólares y, como se utiliza en pequeñas dosis (un kilo ofrece 500 mil dosis), requiere canales simples de comercialización.

Debemos atender la epidemia de opioides sin desasociar sus causas socioeconómicas y mentales.

Pero los costos del consumo ilegal de fentanilo son extremadamente altos. Se trata de costos por incidencia o prevalencia, muerte prematura, pérdidas en productividad, ausentismo y participación laboral, dolor, deterioro de la calidad de vida, accidentes viales y de otro tipo, gastos en salud, violencia, pérdida de activos, separación familiar y legales.

Los costos estimados en Estados Unidos, incluyendo las muertes prematuras, fueron de 504 mil millones de dólares en 2015 (CCEA, 2017), 179 mil millones de dólares en 2018 (Davenport et al., 2019) y, más de un billón de dólares en 2017 (Florence et al., 2020).

En México, los costos por consumo de fentanilo son importantes y crecientes. Existe una grave situación de precariedad en muchos de los consumidores, y es notable la carencia de servicios de salud y bienestar social para atenderlos. La otra cara de la moneda muestra una carencia de 62.4% de morfina medicinal para pacientes con cuidados paliativos (Alonso, 2023), y los niños que mueren en condiciones de sufrimiento grave son alrededor de 16 mil, lo que corresponde al 42% de la mortalidad infantil del país.

Desde la óptica económica, se justifica la acción de política pública que incluya:

  • Crear una estrategia que contemple la atención y prevención, incorporando las causas asociadas al contexto socioeconómico y de salud mental, y evitando la estigmatización.
  • Contemplar incentivos económicos y regulaciones, pues esto se asocia con una reducción de muertes por consumo de opioides de entre 9% (Rees et al., 2017) y 14% (McClellan et al., 2018); y un incremento de 10% en el precio de los opioides reduce 2.7% las ventas.
  • Aumentar el acceso a servicios de salud. Promover el uso de medicamentos para contrarrestar una sobredosis, como la metadona; existen estimaciones que muestran su costo-efectividad.
  • Mejorar la disponibilidad y el acceso a los medicamentos para controlar el dolor.
  • Incorporar al sistema de justicia.

Ello debe promover la construcción de un estado de bienestar en México basado en un sistema universal de educación, salud y pensiones, incluyendo un ingreso básico y un sistema de cuidados para infantes, adultos mayores y población vulnerable. Atender la epidemia de los opioides debe sobrepasar la visión conservadora que considera que la adicción no existe o es marginal y se desasocia de sus causas socioeconómicas y mentales.

Alfredo Camhaji

Seminario de Estudios de la Globalidad, Facultad de Medicina, UNAM

Luis Miguel Galindo

Facultad de Economía, UNAM

  1. Se estima que un kilo de fentanilo permite producir entre 500 mil y un millón de pastillas, y el tiempo de producción es de alrededor de dos horas, dependiendo el método que se utilice.
Compártelo con tus amigos.
Obsidiana Digital