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El océano: fundamental para el sistema climático del planeta

El océano: fundamental para el sistema climático del planeta

por Elva Escobar Briones | Oct 25, 2023 | Espejo, No. 7 Océano y Cambio Climático

El mar siempre atrajo mi atención. Explorar sus vastas profundidades y comprender las variables que definen los patrones de la diversidad biológica reafirman la importancia del océano. Siempre, como mujer, encontré apoyo para poder estudiar el océano y descubrir nuevos ecosistemas asociados a los fondos marinos.

El océano ocupa 71% del área del planeta y tiene una profundidad promedio de casi 4 kilómetros; es responsable de asegurar la habitabilidad en la Tierra y un clima estable. Su vastedad ofrece 300 veces más espacio para la vida y representa las reservas planetarias de calor, agua y dióxido de carbono (CO2). 

Buque oceanográfico Justo Sierra.

Es sustento para la vida y fue soporte para la evolución de la Tierra a lo largo de 3 mil 500 millones de años; actualmente representa servicios fundamentales para el bienestar de la sociedad mexicana, entre los que están el agua, el alimento, el oxígeno, la navegación, y el valor estético. Otros servicios que regulan el cambio climático son menos obvios, pero igual de importantes.

A pesar de ser el componente más importante del sistema climático, cuando se habla del cambio climático, la atención pública reconoce sus impactos en las grandes ciudades, pero el océano es el gran ausente de las noticias y, hasta recientemente, de los reportes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). 

El papel que juega el océano en el planeta llegó tarde a la toma de decisiones.

El reconocimiento del papel que juega el océano en el planeta llegó tarde a la toma de decisiones y al financiamiento para estudiarlo y la regeneración de datos para pronósticos más robustos del cambio climático.

El océano absorbe el exceso de energía y, con ello, aminora y mitiga el calentamiento por el cambio climático; sin embargo, los oceanógrafos físicos reconocen que se ha calentado, lo cual modificará la distribución del calor y sal, con efectos en las diferencias de temperatura entre el continente y el océano, en la circulación y en la frecuencia de eventos extremos, como es la formación y trayectorias de ciclones tropicales.

Algunas participantes en la campaña SIGSBEE-23 a bordo del Justo Sierra. Fotografía por Omar Venegas. 

¿Los resultados del calentamiento? El blanqueamiento del coral, el desarrollo y dispersión del sargazo pelágico, la disminución de pastos marinos, la pérdida de especies locales y el ingreso de especies invasoras. 

El calentamiento afecta diversos procesos en el océano. Al ser éste el reservorio más importante en el ciclo del agua, sus características físicas definen los efectos del cambio climático, entre otros, el aumento del nivel del mar y, con él, la erosión que amenaza a las comunidades costeras.

Cuando nadamos, buceamos o bajamos en vehículos autónomos tripulados al fondo marino nuestra estancia bajo el mar está limitada a la cantidad de aire que llevamos, valoramos este vital elemento. Las pequeñas algas fotosintéticas contribuyen desde el océano con dos terceras partes del oxígeno, esencial para la vida en el planeta, incluyendo la humana.

El agua del planeta representa servicios fundamentales para el bienestar, como el alimento, el oxígeno, la navegación, y el valor estético.

El calentamiento expande en el océano las zonas hipóxicas y anóxicas, y contribuye a la desoxigenación, como ocurre en el Pacífico oriental, que se extiende desde la costa a alta mar y de 25 a 1,500 metros de profundidad. Ésta, al igual que las zonas muertas asociadas a las desembocaduras de ríos, limita las actividades pesqueras.

Cada vez que bajo en el submarino a las profundidades y me asomo desde el portillo al exterior, veo la nieve marina, partículas que se depositan desde la superficie en el fondo marino, y recuerdo que la absorción de CO2 por el océano ha ocurrido por millones de años. 

La autora en cubierta del buque oceanográfico Justo Sierra.

El agua profunda del océano y el fondo marino almacenan y secuestran carbono disuelto y particulado, respectivamente, que con apoyo de la microbiota y fauna, degradan, agregan, compactan y entierran. Esta es una importante función en la frontera agua-sustrato en el océano.

También algunas esponjas y corales de mar profundo que llegan a vivir más de 10 mil años secuestran carbono en sus tejidos y estructuras. En los últimos 200 años el aporte de CO2 de origen antropogénico ha incrementado en la atmósfera y, con ello, la absorción de éste por el océano. Esto acidifica el agua de mar y tiene impacto en la vida marina (incluyendo, por supuesto, especies de importancia pesquera): en su crecimiento y talla, en su reproducción, en la disponibilidad de alimento, en las redes alimentarias y tiene, además, consideraciones éticas.

Tripulación del Justo Sierra. Fotografía por Frida González.

En general, desconocemos las consecuencias de la acidificación a gran escala del océano, el elemento central del sistema climático. El CO2 emitido por la quema de combustibles fósiles y de bosques es absorbido, reciclado y transferido entre la atmósfera, el océano y la biosfera durante décadas o miles de años. Por lo anterior, estudiar la acidificación a gran escala requiere de la participación de varias generaciones.

El océano es el componente más importante del sistema climático.

Predecir el cambio climático es una alta prioridad para el bienestar de la sociedad. El gran desafío para nuestro país es contar con observaciones de largo plazo del océano y con registros que trasciendan la lucha presupuestaria sexenal. Ya que los tiempos del océano son diferentes, se requiere urgentemente conocer su futuro, pues éste nos provee de alimento, oxígeno y agua al ciclo hidrológico.

Los pronósticos del cambio climático se alimentan de los datos de observaciones y mediciones en el océano para generar escenarios de prevención de riesgos, mitigación de los impactos y adaptación. Un número limitado de datos genera pronósticos con gran incertidumbre.

Estación de monitoreo en el Justo Sierra. Fotografía por Jorge García.

En México, los registros climáticos continuos datan de casi un siglo y medio, pero para el océano son desconocidos. En cada región contamos con observatorios costeros para el cambio climático, con 10 años de registros. Las mediciones de la reciente campaña llevada a cabo al centro del Golfo de México mostraron que la temperatura de la superficie del océano es más elevada que en años pasados.

En nuestro país se presta poca atención al estado físico y a la salud del océano. Sin embargo, la ignorancia respecto a su estado no significa que los impactos no estén ocurriendo. Por ello son necesarias las observaciones continuas de largo plazo. El trabajo a bordo de los buques oceanográficos, en laboratorio y en salones de clase inspira a los jóvenes en las disciplinas que estudian el océano, e imbuye la importancia del océano para el cambio climático.

La investigación del océano tiene un costo elevado por lo que, para garantizar que ésta subsista, es necesario sumar esfuerzos entre instituciones de investigación con sectores de gobierno y empresas, para generar datos en la búsqueda conjunta de soluciones.

Elva Escobar Briones

Instituto de Ciencias del Mar y Limnología, UNAM

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